Dianegoodchild

Una academia donde la escritura y el dibujo se aprenden haciendo

Dianegoodchild nació como un taller pequeño y sigue funcionando igual: pocas personas por grupo, cuadernos abiertos y la costumbre de revisar lo escrito antes de publicarlo. Aquí se enseña a construir personajes, sostener una idea durante semanas y decidir cuándo una imagen debe hablar en lugar del texto.

De un cuaderno de taller a una academia con memoria

La historia de Dianegoodchild se armó por capas: primero fueron las sesiones sueltas de escritura, después llegaron los ejercicios ilustrados y, con el tiempo, la estructura que hoy sostiene el atelier, la biblioteca y la galería narrativa.

Los primeros cuadernos compartidos

Todo empezó con un grupo pequeño que se reunía a escribir sin consigna cerrada. La decisión clave fue no corregir en voz alta durante la primera hora: primero se escribía, después se leía. Esa pausa cambió el tono de las sesiones y sigue siendo una regla del taller.

Cuando la ilustración entró al método

Varios participantes empezaron a dibujar al margen de sus textos. En lugar de separar disciplinas, se probó una dinámica donde la imagen respondía a lo que el relato no decía. De ahí salieron los ejercicios ilustrados y la idea de que texto y dibujo se reparten la información en vez de repetirla.

El atelier como espacio fijo

Con más gente inscrita, las sesiones necesitaban un lugar estable y un ritmo previsible. Se organizó el atelier creativo con horarios de escritura, revisión de personajes y trabajo de cuaderno. La biblioteca digital nació casi por accidente, para no perder las lecturas que se prestaban entre estudiantes.

Videolecciones y proyectos narrativos

Grabar las explicaciones permitió que quienes no podían asistir en vivo siguieran el hilo. Las videolecciones se pensaron como material de consulta, no como reemplazo de la sesión. Ese formato abrió paso a los proyectos narrativos largos, donde cada estudiante sostiene una idea durante varias semanas.

La galería y el espacio de estudiantes

Faltaba un lugar donde los trabajos terminados no quedaran guardados en un cajón. La galería narrativa y el espacio de estudiantes resolvieron eso: publicar sin pretensión de vitrina, comentar con criterio y ver cómo una misma consigna produce resultados distintos según quién la trabaja.

Una academia que se construyó escribiendo

Dianegoodchild nació como un taller pequeño en Guadalajara y creció al ritmo de los cuadernos de quienes pasaron por él. Estas son las etapas que marcaron el método que hoy sostiene el atelier, la biblioteca y la galería narrativa.

2016 · Primer cuaderno compartido

Un grupo de siete personas se reunió a escribir sin consigna ni entrega. De ahí salió la costumbre de trabajar con cuadernos abiertos, corregir en voz alta y dejar los borradores a la vista. Ese formato sigue siendo la base de los talleres de escritura creativa.

2018 · La ilustración entra al taller

Se sumaron ejercicios ilustrados para resolver escenas que el texto no alcanzaba a cerrar. Aprendimos a repartir la información entre palabra e imagen, con paletas reducidas y encuadres pensados desde la página, no desde el dibujo suelto.

2020 · Videolecciones y biblioteca digital

Las sesiones presenciales se interrumpieron y armamos un archivo de videolecciones sobre construcción de personajes, ritmo narrativo y edición de cuaderno. La biblioteca digital quedó abierta como material de consulta permanente para estudiantes de cualquier ciudad.

2022 · Galería narrativa y proyectos de egreso

Los proyectos finales dejaron de ser ejercicios y empezaron a circular: cuadernos ilustrados, relatos breves con imagen y piezas híbridas. La galería narrativa se abrió para mostrar ese trabajo sin convertirlo en portafolio comercial.

2024 · Espacio de estudiantes y acompañamiento

Habilitamos un espacio donde quienes ya terminaron un taller siguen publicando avances, comentando el trabajo de otros y sosteniendo la práctica. El acompañamiento pasó de la clase semanal a un ritmo más lento, con revisiones puntuales por proyecto.

2025 · Atelier creativo como sede del método

Reunimos escritura, ilustración y comunicación narrativa en un solo atelier. La idea es simple: que cada persona encuentre su propia voz trabajando con materiales concretos, tiempos realistas y lecturas honestas de lo que produce.

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