Trabajamos un trimestre entero con el taller de personajes y el cambio se notó en cómo los alumnos defendían sus decisiones. Ya no describían, argumentaban.
Trabajamos con bibliotecas, centros culturales, estudios de diseño y colectivos que quieren sumar escritura creativa e ilustración narrativa a su programación. Aquí explicamos cómo se arma una colaboración y qué esperar del proceso.
Escuelas, librerías independientes y colectivos que han llevado nuestros talleres a sus propias aulas. Lo que sigue son valoraciones recogidas al cierre de cada edición, sin retoques.
Trabajamos un trimestre entero con el taller de personajes y el cambio se notó en cómo los alumnos defendían sus decisiones. Ya no describían, argumentaban.
Lo que más nos sirvió fue el cuaderno de ejercicios. Los estudiantes llegaban a clase con material propio y la conversación empezaba en otro punto.
Pedimos una revisión externa del programa de ilustración narrativa. La respuesta fue concreta: qué funcionaba, qué sobraba y por dónde seguir. Sin relleno.
Nuestros socios venían de la escritura y desconfiaban del dibujo. La propuesta de combinar texto e imagen sin jerarquías les abrió una puerta que no esperaban.
Coordinamos dos ediciones seguidas. La comunicación fue clara desde el principio y los materiales llegaron listos para usar, sin adaptaciones de última hora.
Si representas a una institución educativa o a un espacio cultural y quieres revisar una colaboración, escríbenos a info@dianegoodchild.com o consulta la página de contacto.
Trabajamos con editoriales, escuelas, estudios de diseño y proyectos culturales que necesitan formar a su equipo en escritura creativa, ilustración o comunicación narrativa. Antes de hablar de formatos, conviene entender qué obtiene quien entra al taller.
Los participantes salen con un proceso propio para generar ideas, revisarlas y llevarlas hasta un proyecto terminado. Se trabaja con ejercicios de escritura, bocetos y correcciones cruzadas, no con plantillas cerradas.
Cuando el proyecto lo pide, el taller combina escritura e ilustración para que ambas partes se repartan la información en lugar de repetirla. Es útil para libros ilustrados, materiales escolares y publicaciones de marca.
Cada grupo cierra con un cuaderno creativo propio: ejercicios resueltos, rutas de trabajo y criterios de revisión que pueden reutilizar después sin depender de nosotros.
Definimos calendario, entregas intermedias y sesiones de revisión antes de empezar. Los responsables del proyecto saben qué se espera de su equipo en cada tramo y qué materiales reciben al final.
No imponemos un estilo. El trabajo se orienta a que cada participante encuentre su tono y a que el conjunto suene coherente hacia afuera, algo clave cuando varias personas escriben o ilustran para la misma marca.
Si quieres ver cómo se traduce esto en casos concretos, revisa los usos por tipo de proyecto o consulta los recursos abiertos antes de escribirnos.
Trabajamos con editoriales, escuelas, estudios de diseño y colectivos que quieren sumar escritura creativa e ilustración narrativa a lo que ya hacen. Estas son las vías por las que colaboramos.
Programas de varias semanas donde se trabaja la idea, el personaje y la voz. Se adaptan al nivel del grupo y al tipo de proyecto que el socio quiera desarrollar: relato breve, cuaderno ilustrado o material de aula. Incluye ejercicios de revisión y pautas para sostener la práctica fuera del taller.
Colaboramos con ilustradores y autores para construir páginas donde texto e imagen se reparten la información. Revisamos encuadre, ritmo de página y paleta. El resultado suele ser un cuaderno o un libro breve listo para circular, no una colección de láminas sueltas.
Diseñamos cuadernos de trabajo con consignas, espacios de boceto y rutas de escritura. Funcionan bien como complemento de un curso, de una residencia o de un programa de mediación lectora. Se entregan en formato digital y con indicaciones para su uso en grupo.
Los socios acceden a un fondo de videolecciones breves y a una biblioteca de referencias comentadas: fragmentos, imágenes y cuadernos de otros proyectos. El material se puede incorporar a plataformas propias o usarse como apoyo en sesiones presenciales.
Cuando el encargo es concreto, armamos un equipo pequeño y definimos alcance, entregables y calendario. Suele empezar con una sesión de encuadre, sigue con un cuaderno de trabajo y termina en una pieza publicable o en un material interno para el socio.
Mantenemos un espacio donde quienes pasan por los talleres siguen publicando, ilustrando y revisando su trabajo. Para un socio esto significa poder derivar a personas formadas hacia proyectos concretos, con un criterio compartido sobre cómo se trabaja.
Si quieres ver cómo se traduce esto en un programa concreto, revisa los planes de trabajo o mira algunos casos de uso antes de escribirnos.