Dianegoodchild

Quiénes sostienen el taller

Un equipo pequeño que trabaja entre la palabra y el trazo. Cada persona llega con su propio cuaderno y una manera distinta de mirar un texto en construcción.

Acompañamos grupos reducidos porque la escritura y el dibujo se corrigen mejor de cerca, con tiempo para volver sobre lo mismo varias veces.

Identidad del proyecto, personas y principios de trabajo

Una academia donde la escritura y el dibujo se aprenden haciendo

Dianegoodchild nació como un atelier pequeño y sigue funcionando igual: pocas personas, mucho cuaderno y una idea clara de que la imaginación se entrena. Trabajamos con quien quiere contar algo y todavía no sabe con qué herramientas. No pedimos experiencia previa ni un proyecto terminado, solo la disposición de escribir mal una primera versión y volver a ella al día siguiente.

Para quién escribimos

Personas que empiezan o retoman

Talleres pensados para adultos que dejaron de escribir hace años, para ilustradores que quieren sostener un relato y para docentes que buscan llevar la narrativa al aula. No hay un perfil único: conviven quien nunca publicó y quien ya tiene un cuaderno lleno de intentos a medio camino.

La mayoría llega con una idea suelta y descubre que el problema no era la idea, sino el método para desarrollarla.

Cómo entendemos el oficio

Imaginación, expresión y experimentación

Escribir y dibujar son prácticas, no dones. En el atelier se ensaya, se corrige y se vuelve a empezar. Combinamos ejercicios de voz, bocetos rápidos y lecturas comentadas para que cada estudiante encuentre su propio ritmo sin copiar un estilo ajeno.

Un personaje no se resuelve con adjetivos: se resuelve dejándolo actuar en una escena concreta.

Nuestro tono

Cercano, editorial, sin solemnidad

Hablamos de escritura y de ilustración sin grandilocuencia. Preferimos una observación precisa sobre un detalle doméstico antes que una frase inspiradora. Ese mismo tono atraviesa las videolecciones, los cuadernos creativos y los comentarios que devolvemos a cada proyecto.

El cuaderno desordenado y sin público suele ser el lugar donde una idea aprende a sostenerse.

Quiénes sostienen el espacio

Equipo pequeño y estable

El atelier lo coordinan Francisco Sanchez Lopez y Elena Torres Rivera, junto a un grupo reducido de colaboradores que rotan según el taller. La estructura es deliberadamente liviana: biblioteca digital, galería narrativa y espacio de estudiantes, sin capas intermedias entre quien enseña y quien aprende.

Preferimos grupos cortos donde sea posible leer en voz alta lo que cada quien escribió esa semana.

Si quieres conocer el detalle de los programas, revisa los talleres disponibles o escríbenos a info@dianegoodchild.com.

Lo que sostiene este taller

Dianegoodchild nació de una idea sencilla: escribir e ilustrar son oficios que se aprenden practicando, no memorizando reglas. Por eso cada taller parte de una página en blanco y de una pregunta concreta, no de un temario cerrado.

La imaginación se entrena No esperamos la inspiración. Trabajamos con ejercicios breves, lecturas y consignas que obligan a producir aunque la idea todavía no esté clara.
La voz propia no se copia Cada estudiante llega con su manera de mirar. Nuestro trabajo es ayudarle a reconocerla y a defenderla frente a los modelos que ya existen.
Texto e imagen se piensan juntos En lugar de ilustrar lo que ya dice el relato, buscamos el hueco entre las frases: ahí es donde la imagen aporta algo que la palabra no alcanza.
El error forma parte del proceso Un boceto descartado, una escena que no funciona, un personaje que se cae. Revisamos esos materiales porque ahí está la mayor parte del aprendizaje.

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